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domingo, 27 de mayo de 2012

Técnicas alternativas ante las UPP


Las úlceras por presión son un reto importante ante el que se enfrentan los profesionales que asisten a los ancianos enfermos por esta causa. Este problema es un desafío para la geriatría, tanto por la morbilidad que supone como por las graves consecuencias clínicas y económicas.

Si el manejo habitual de las ulceras por presión no da el resultado esperado, existen evidencias sobre técnicas alternativas de tratamiento. Algunas son estas:

Insulina
Tras la limpieza e irrigación, se debe aplicar sobre la úlcera 10 unidades de insulina simple 2 veces al día. Una vez realizado, no se venda la herida sino que se deja expuesta al aire.

Oxigeno
Una vez realizado el desbridamiento de la úlcera, es posible aplicar altas concentraciones de oxigeno mediante la oxigenación hiperbárica o utilizando una mascara directamente sobre la úlcera. Este gas es beneficioso a la hipoxia de la piel porque penetra directamente en los tejidos, induciendo así la granulación.

Ultrasonido
Este método es útil para destruir obstrucciones celulares y mejorar así la circulación. Se trata de aplicar unas ondas de alta densidad y alta frecuencia sobre la úlcera localizada. (Un estudio demuestra su efectividad en 35 pacientes con úlceras en miembros inferiores). (3).

Electroestimulación
El mecanismo de acción de las terapias electroestimulantes es la reactivación funcional de los tejidos degenerados ya sea por descompensación metabólica, movilización de factores inflamatorios o aceleración de la reparación del tejido dañado. Por tanto esta será favorable para acelerar la cicatrización de la úlcera, en ayuda del tratamiento conservador.

Cirugía
La solución quirúrgica suele utilizarse en casos de úlceras muy extensas, ya que es la alternativa más traumática. Es necesario un desbridamiento previo de la lesión y la eliminación del éxtasis venoso para finalmente colocar el injerto cutáneo.



BIBLIOGRAFÍA 

1. Yapucu Gunes U, Eser I. Effectiveness of a honey dressing for healing pressure ulcers. J Wound Ostomy Continence Nurs 2007; 34(2): 184-190.

2. Romero Cabrera AJ, Álvarez Fernández OM, et al. Inmovilidad en el anciano: causas, consecuencias y tratamiento. Revista de la asociación colombiana de gerontología y geriatría. Volumen 21, número 3, julio- septiembre 2007. Disponible en: http://www.acgg.org.co/pdf/pdf_revista/2007/21-3.pdf#page=25

3. Kawos SJ, Miller JL, Hanna SW. Treatment of ischaemic wounds with non contact, low-frequency ultrasound: The Mayo Clinic experience, 2004- 2006. Adv Skin Wound Care 2007; 20(4): 221-226.

4. Kuwahara M, Toda H, Mashiba K, Yuugi S, Iioka H, Nitsuma K, et al. Mortality and recurrent rate alter pressure ulcer operation for elderly long-term bedridden
patients. Ann Plast Surg 2005; 54(6): 629- 632.











Tratamiento del Sindrome de Inmovilización Establecido


La inmovilidad engloba la disminución de la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria por daño de las funciones vinculadas con el sistema neuro-músculo-esquelético, con la afectación propia de la inmovilidad como función física indispensable para la autosuficiencia del anciano.

 Cuando se establece el síndrome, se precisa de un trabajo multidisciplinar para su tratamiento, además de la importante colaboración del paciente y sus familiares.



Tratamiento etiológico: es esencial suprimir la enfermedad causal, si es posible.
Fisioterapia: los ejercicios mas beneficiosos para el anciano inmóvil e idóneos para la práctica de cualquier sanitario son los que impliquen actividades funcionales como movilización de la cama al sillón y del sillón a la cama, pararse y deambular. Por otro lado es necesaria la cooperación de un especialista para planificar y dosificar unos ejercicios concretos que incluyan balance, fuerza muscular, movilidad y pasar de una posición a otra.

Ayudas protésicas para la movilización:
  • Bastones: se necesita un tiempo de aprendizaje. Los tipos son los siguientes: de puño, de codo y de tipo trípode.
  • Muletas: es recomendable el uso de dos muletas en vez de una.
  • Andadores: fijos, con ruedas, articulados o plegables.
  • Sillón de ruedas.

Modificaciones ambientales: incluye la exclusión de las barreras arquitectónicas, las cuales reducen el espacio para la movilidad y obstaculizan el camino predisponiendo al anciano a una caída.

Algunas de las barreras son:

- Suelos resbaladizos.
- Camas demasiado altas y/o lejos del baño.
- Ausencia de barandillas en las escaleras.
- Ausencia de agarraderas en la bañadera.
- Escalones muy altos y estrechos.
- Iluminación escasa.
- Objetos en el suelo, animales domésticos.
- Medios de transporte inseguros.

Todas las intervenciones anteriores son beneficiosas para mejorar la capacidad funcional y reducir el riesgo de mortalidad.


BIBLIOGRAFÍA 

1. Romero Cabrera AJ, Álvarez Fernández OM, et al. Inmovilidad en el anciano: causas, consecuencias y tratamiento. Revista de la asociación colombiana de gerontología y geriatría. Volumen 21, número 3, julio- septiembre 2007. Disponible en: http://www.acgg.org.co/pdf/pdf_revista/2007/21-3.pdf#page=25